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CENSO 2012

RESPONDE A TU ORIGEN CON ORGULLO

El pasado 9 de abril se dio inicio a la XVIII edición del Censo de Población y Vivienda de Chile.

Recordemos que a raíz de las diferencias metodológicas en las últimas dos operaciones censales (1992 y 2002), se observaron grandes diferencias en lo que se refiere al cómputo total de la población indígena en Chile, lo que llegó incluso a motivar que se hablara de “genocidio estadístico” para con nuestros pueblos originarios.

Para este ejercicio censal nos encontramos ante un nuevo cambio metodológico, y si bien esta vez se contó con la participación de la comunidad indígena en la formulación de las preguntas mediante un proceso de consulta, a priori los resultados no estarán libres de cuestionamiento.

En el año 1992 la pregunta “¿Se considera perteneciente a alguna de las culturas Aymara, Mapuche o Rapanui?” arrojó un total de 998.385 personas autoidentificadas, mientras que en 2002 la pregunta “¿Pertenece usted a alguno de los pueblos originarios?: Alacalufe, Atacameño, Aymara, Colla, Mapuche, Quechua, Rapa Nui o Yámana” fue respondida afirmativamente por 692.192 personas. Debido a las diferencias de planteamiento, estos resultados no son comparables, ya que el concepto “cultura” sería considerado más amplio que el de “pueblo”, al tiempo que el “considerarse perteneciente” también sería menos restringido que el tan solo “pertenecer”.

Este año el Censo plantea cinco preguntas relacionadas con los pueblos indígenas. Inicialmente toda la población deberá responder sobre el tipo de vivienda que habita, existiendo aquí la posibilidad de registrar una “vivienda tradicional indígena” (ruka, pae-pae u otra), lo que permitirá conocer la existencia y mantención de modos de vida tradicionales, y se espera que esta opción se identifique principalmente en ámbitos territoriales de carácter rural.

Pero explícitamente, y referente al conteo de la población indígena, la pregunta planteada será: “¿Se considera perteneciente a algún pueblo indígena (originario)?” ante lo que se deberá responder “sí o no” y de ser afirmativa la respuesta al censado se le preguntará “¿a cuál pertenece?”, tendiendo la opción de indicar una de las siguientes opciones: “Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Likan Antai, Quechua, Colla, Diaguita, Kawésqar, Yagán o Yámana, u Otro (especifique)”. Este nuevo planteamiento, que mezcla los aspectos mayormente cuantificados en los dos censos anteriores, podría revelar una nueva alza del contingente indígena en Chile, esta vez mejor identificado que en 1992 debido al reconocimiento de otros pueblos indígenas, y a lo que se suma el hecho de que con el fin de conocer otros aspectos culturales, se han incluido otras dos preguntas relacionadas con el idioma y el credo, permitiendo caracterizar mejor a la población indígena.

La pregunta relativa al idioma será planteada inmediatamente después de la de pertenencia a algún pueblo indígena: “¿En qué idiomas puede tener una conversación? (se puede marcar más de una opción): 1) No puede hablar, 2) Español, 3) Mapudungún, 4) Aymara, 5) Quechua, 6) Rapa Nui, 7) Inglés y 8) Otro. La incorporación de cuatro lenguas indígenas consideradas como idioma y no como dialecto resulta interesante, especialmente cuando los pueblos luchan por la autonomía y su reconocimiento como nación, por lo que esta consideración de sus lenguas como idiomas consolidaría un aspecto propio de la definición de nación afianzando dicho reconocimiento para los pueblos indígenas.

Finalmente, se interroga sobre la dimensión de las creencias, aspecto igualmente importante para el reconocimiento de las distintas naciones no reconocidas en Chile, ha sido considerada en este censo, ya que se preguntará “¿Cuál es su religión o credo?”, encontrándose dentro de las alternativas la “espiritualidad indígena”.

Sin duda, cuando los estudiosos de la población indígena se planteen nuevos temas de investigación, desde abril del 2013 en adelante, les será posible considerar una nueva gama de temas, ofreciendo a los pueblos indígenas mayores herramientas a la hora de plantear exigencias en materia de políticas públicas y de derechos humanos.

El debate deberá seguir abierto y continuaremos aprovechando ejercicios estadísticos como los censos de población o la aplicación de encuestas como la CASEN, para la formulación de herramientas sólidas que permitan conocer con mayor detalle la situación de nuestra población indígena, hasta que llegue el momento en que no se identifiquen diferencias estructurales de discriminación y segregación socioterritorial como las que se han evidenciado en la historia de Chile.

La invitación está hecha, “Responde a tu origen con orgullo” colaborando con el reconocimiento étnico de nuestros pueblos indígenas.

Jenniffer Thiers

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